Eugenio Hernández Eugenio Hernández

Una mujer libre entre mucho hombre ilustre

Categoría: Arte y Cultura 21 mayo 2018

Estatua de la Libertad. Ponciano Ponzano.

Estatua de la Libertad. Ponciano Ponzano.

En 1857, bastantes años antes de que Francia regalara a Estados Unidos la Estatua de la Libertad por el centenario de su independencia, Madrid ya contaba con la suya. Y, mira tú qué cosas, la mastodóntica mole neoyorquina se da un aire a la recoleta antecesora madrileña, que se puede visitar, y gratis, en el Panteón de Hombre Ilustres, en la calle de Julián Gayarre, a un tiro de piedra de Atocha.

Proyecto original de Fernando Arbós y Tremanti para la Real Basílica de Nuestra Señora de Atocha, el campanil y el Panteón de Hombres Ilustres.

Proyecto original de Fernando Arbós y Tremanti para la Real Basílica de Nuestra Señora de Atocha, el campanil y el Panteón de Hombres Ilustres.

El Panteón de Hombres Ilustres se llama así porque hay enterrado en él mucho estadista de campanillas entre toneladas de mármol alegórico pero, como ya se habrá deducido, ni una mujer. Bueno, menos ella. Se esculpió por Ponciano Ponzano, el autor de los leones del Congreso de los Diputados, para coronar un monumento dedicado a Argüelles, Calatrava y Mendizábal erigido en el cementerio de San Nicolás. Ponzano pensó en una representación de la Libertad de unos dos metros de altura, con un cetro en la mano izquierda, un yugo roto en la derecha, un gato como mascota, un pecho al aire, la cabeza tocada con el gorro frigio de los libertos y, atención, que viene el detalle hasta entonces inusual: trece rayos en forma de corona saliendo de su cabeza.

Casi treinta años después, Auguste Bartholdi coronaría de idéntico modo su estatua en honor de la independencia de los Estados Unidos. La Libertad iluminando el mundo, que así se llama, cambia cetro por antorcha, yugo por tabla con la fecha del 4 de julio y pecho desnudo por toga o camisón. Puestos a criticar, el rostro serio, neutro e impersonal de la franco-americana es menos agraciado que el de la madrileña. Dicen incluso que Bartholdi podría haberse inspirado como modelo, más que en su madre o en Isabella Boyer, en la cara de su propio hermano Jean-Charles.

Patio interior del Panteón de Hombres Ilustres.

Patio interior del Panteón de Hombres Ilustres.

El caso es que en 1886, y diez años después de la fecha prevista, Nueva York inauguraba una estatua bastante similar a la de Madrid. En cuanto a la nuestra, desaparecido el cementerio de San Nicolás, se trasladó todo el monumento al mismo edificio donde ya reposaban los restos de, entre otros, Canalejas, Cánovas, Sagasta o Ríos Rosas. En el jardín al que se abren las galerías del Panteón se alza todavía hoy una mujer libre entre mucho hombre ilustre.

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