{"id":11153,"date":"2020-01-23T11:02:15","date_gmt":"2020-01-23T10:02:15","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/?p=11153"},"modified":"2021-01-22T10:49:47","modified_gmt":"2021-01-22T09:49:47","slug":"cecilia-valdes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/2020\/01\/23\/cecilia-valdes\/","title":{"rendered":"Cecilia Vald\u00e9s, por fin en la Zarzuela"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_11154\" style=\"width: 633px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-11154\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-11154\" title=\"Cecilia Vald\u00e9s. 623x356.\" src=\"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/cecilia-valds--623x356-.jpg\" alt=\"\" width=\"623\" height=\"356\" srcset=\"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/cecilia-valds--623x356-.jpg 623w, https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/cecilia-valds--623x356--300x171.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 623px) 100vw, 623px\" \/><p id=\"caption-attachment-11154\" class=\"wp-caption-text\">Cecilia Vald\u00e9s. Foto: Javier del Real.<\/p><\/div>\n<p>El Teatro de la Zarzuela salda una deuda con Latinoamerica al montar por primera vez, en sus 163 a\u00f1os de historia, una obra firmada por un compositor cubano. Hasta el 9 de febrero la m\u00fasica tropical de <strong>Gonzalo Roig<\/strong> suena a ritmo del melodrama de <em><strong><a href=\"https:\/\/www.esmadrid.com\/agenda\/cecilia-valdes-teatro-zarzuela\" target=\"_blank\">Cecilia Vald\u00e9s<\/a><\/strong>,<\/em> un manifiesto en contra de los prejuicios raciales estrenado en 1932. <!--more--><\/p>\n<p>De las m\u00e1s de 3.000 partituras de teatro l\u00edrico que hay registradas en Cuba la m\u00e1s conocida de todas es <em>Cecilia Vald\u00e9s<\/em>, inspirada en la novela hom\u00f3nima de Cirilo Villaverde y considerada junto a <em>Sab <\/em>(1841), de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda, y <em>Francisco. El ingenio o las delicias del Campo <\/em>(1839), de Anselmo Su\u00e1rez y Romero, <strong>una de las primeras obras abolicionistas en lengua castellana<\/strong>. La esclavitud hab\u00eda sido prohibida en la Espa\u00f1a metropolitana en 1837, pero segu\u00eda existiendo en las provincias de ultramar, donde miles de negros trabajaban en las plantaciones de ca\u00f1a de az\u00facar. En 1839 se public\u00f3 la primera parte de <em>Cecilia Vald\u00e9s<\/em>, pero la segunda -donde realmente habla de la crueldad de algunos criollos y espa\u00f1oles- tuvo que esperar hasta 1879. \u00abEso ten\u00eda de perversa la esclavitud, que poco a poco e insensiblemente infiltraba su veneno en el alma de los amos, trastornaba todas sus ideas de lo justo y de lo injusto, convert\u00eda al hombre en un ser todo iracundia y soberbia\u00bb. A partir de entonces <em>Cecilia Vald\u00e9s, <\/em>que narra la historia de una mulata hija de las relaciones extramatrimoniales de un se\u00f1orito blanco con una mujer negra, se convierte en <strong>un mito nacional que reivindica la identidad mestiza del pueblo cubano<\/strong>.<\/p>\n<p><iframe src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/IjxIL5GZuqE\" frameborder=\"0\" width=\"623\" height=\"356\"><\/iframe><\/p>\n<p>La puesta en escena de esta producci\u00f3n de <em>Cecilia Vald\u00e9s<\/em> corre a cargo de <strong>Carlos Wagner<\/strong>, que ha ambientado la historia en La Habana de los a\u00f1os 50 del siglo XX sin que nada chirr\u00ede -el vestuario de Christophe Ouvrard es exquisito y tiene una important\u00edsima funci\u00f3n para que todo fluya de manera natural-. Sin duda el director ha querido subrayar, con una interpretaci\u00f3n al borde del histrionismo,<strong> lo mucho que en este melodrama hay de culebr\u00f3n televisivo<\/strong>. Resulta imposible no recordar \u00e9xitos como la serie venezolana <em>Cristal<\/em> sin que esto le reste intensidad a la denuncia impl\u00edcita en el libreto duro y contundente de Agust\u00edn Rodr\u00edguez y Jos\u00e9 S\u00e1nchez-Arcilla, porque esta <em>Cecilia Vald\u00e9s<\/em> es en buena parte y por desgracia una historia muy actual, la historia de tantas personas discriminadas socialmente por el color de su piel.<\/p>\n<p>Como es habitual en la zarzuela, las romanzas se combinan con canciones populares, que en este caso son las t\u00edpicas de la isla de Cuba -guarachas, contradanzas, bemb\u00e9, tango congo o son-, m\u00fasicas y ritmos tan vivos todav\u00eda hoy que hacen de <em>Cecilia Vald\u00e9s<\/em> una obra sorprendentemente fresca. \u201cEl popop\u00f3\u201d cantado por el personaje Dolores de Santa Cruz es una de las partes m\u00e1s conocidas de la obra. <strong>\u00d3liver D\u00edaz<\/strong>, el director musical, ha sabido destacar la riqueza de esta partitura, que <strong>en algunos momentos podr\u00eda recordarnos a un musical de Broadway<\/strong>. Cabe destacar a la soprano <strong>Elizabeth Caballero<\/strong> en el papel principal, \u00a1est\u00e1 divina!<\/p>\n<p>Antes me refer\u00eda a las 3.000 partituras de teatro l\u00edrico registradas en Cuba. Tampoco puede olvidarse la enorme tradici\u00f3n que la zarzuela tiene al otro lado del Atl\u00e1ntico. Esperemos que <em>Cecilia Vald\u00e9s<\/em> sea el primero pero no el \u00faltimo t\u00edtulo de un compositor latinoamericano que se estrene en el escenario de la calle Jovellanos.<\/p>\n<p><iframe src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/Ji_gwDFG640\" frameborder=\"0\" width=\"623\" height=\"356\"><\/iframe><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Teatro de la Zarzuela salda una deuda con Latinoamerica al montar por primera vez, en sus 163 a\u00f1os de historia, una obra firmada por un compositor cubano. 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