{"id":907,"date":"2013-02-11T11:51:22","date_gmt":"2013-02-11T10:51:22","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/?p=907"},"modified":"2021-02-12T11:03:22","modified_gmt":"2021-02-12T10:03:22","slug":"amor-en-el-museo-del-prado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/2013\/02\/11\/amor-en-el-museo-del-prado\/","title":{"rendered":"Amor en el Museo del Prado"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_926\" style=\"width: 633px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/rubens-623x356.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-926\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-926\" title=\"El jard\u00edn del amor (1633). Rubens.\" src=\"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/rubens-623x356.jpg\" alt=\"\" width=\"623\" height=\"356\" srcset=\"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/rubens-623x356.jpg 623w, https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/rubens-623x356-300x171.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 623px) 100vw, 623px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-926\" class=\"wp-caption-text\"><em>El jard\u00edn del amor<\/em> (1633). Rubens.<\/p><\/div>\n<p>Parece que Cupido, la divinidad del amor, se ha dado una vuelta por el <a href=\"http:\/\/www.esmadrid.com\/es\/museo-prado\" target=\"_blank\">Museo del Prado<\/a>: tanto deseo en la pintura hace latir el coraz\u00f3n a una velocidad de v\u00e9rtigo. Romances, casi todos, que acaban en tragedia. As\u00ed son los dioses y en muchas ocasiones, la experiencia lo dice, tambi\u00e9n los hombres: pasionales, infieles, celosos&#8230; Aunque pocas veces haya final feliz, un paseo por la colecci\u00f3n permanente del Prado puede ser una muestra de amor con la que sorprender a alguien el d\u00eda de los enamorados.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Mi recorrido comienza delante de <em>La Historia de Nastagio degli Onesti,<\/em>\u00a0 pintada por Botticelli sobre las tablas de un cofre de ajuar de bodas en 1483. Cuenta como un joven, que ha sido rechazado sistem\u00e1ticamente por su amada, decide llevarla a un bosque donde suelen aparecerse los fantasmas de una mujer y de su enamorado, que todos los d\u00edas le extrae el coraz\u00f3n por su desd\u00e9n. El final de la historia podr\u00e1s encontrarlo en la novela <em>El Infierno de los amantes<\/em>, del <em>Decamer\u00f3n<\/em> de Bocaccio.<\/p>\n<div id=\"attachment_927\" style=\"width: 633px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/botticell623x356.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-927\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-927\" title=\"Historia de Nastagio degli Onesti (1483). Botticelli.\" src=\"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/botticell623x356.jpg\" alt=\"\" width=\"623\" height=\"356\" srcset=\"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/botticell623x356.jpg 623w, https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/botticell623x356-300x171.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 623px) 100vw, 623px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-927\" class=\"wp-caption-text\"><em>Historia de Nastagio degli Onesti<\/em> (1483). Botticelli.<\/p><\/div>\n<p>Los amores arrebatados son muy frecuentes en la mitolog\u00eda cl\u00e1sica. En una obra de Annibale Caracci se representa el momento en el que Adonis encuentra a Venus: al apartar unas ramas en busca de su presa, el bello cazador descubre a la diosa que sorprendida se pincha con una de las flechas de Cupido, surgiendo un amor irrefrenable entre ambos personajes. Narrado en <em>Las Metamorfosis<\/em> de Ovidio, este mito fue la excusa perfecta para representar escenas er\u00f3ticas.<\/p>\n<p>Pero la historia no termina aqu\u00ed, en una secuencia casi cinmetogr\u00e1fica las salas de pintura veneciana terminan de contarme este mito a trav\u00e9s de dos obras maestras. En la pintura de Veron\u00e9s, Adonis descansa sobre el regazo de Venus, cuya mirada meditabunda parece indicarnos que intuye el fat\u00eddico final de su amor. A continuaci\u00f3n, en el cuadro de Tiziano, la diosa trata de detener a su amante con un gesto desesperado. Finalmente un jabal\u00ed matar\u00e1 al joven y las gotas de su sangre te\u00f1ir\u00e1n de color las rosas.<\/p>\n<div id=\"attachment_928\" style=\"width: 633px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/tiziano-y-verons-623x356.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-928\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-928\" title=\"Venis y Adonis de Veron\u00e9s y Tiziano.\" src=\"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/tiziano-y-verons-623x356.jpg\" alt=\"\" width=\"623\" height=\"356\" srcset=\"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/tiziano-y-verons-623x356.jpg 623w, https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/tiziano-y-verons-623x356-300x171.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 623px) 100vw, 623px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-928\" class=\"wp-caption-text\"><em>Venus y Adonis<\/em>. Veron\u00e9s (1508) y Tiziano (1554).<\/p><\/div>\n<p>Y es que el amor era uno de los temas sobre los que m\u00e1s se discut\u00eda en las cortes italianas del Renacimiento. Un caballero que se preciase deb\u00eda saber hablar sobre el amor, sobre un amor espiritual, filos\u00f3fico y purificador, como refleja <em>La Ofrenda a Venus<\/em>, pintada por Tiziano y basada en un tema del autor latino Fil\u00f3strato. Sin embargo la realidad era bien distinta y en estas mismas salas el retrato de <em>Micer Marsilio y su esposa<\/em>, de Lorenzo Lotto, me recuerda que en el siglo XVI muchos matrimonios se arreglaban antes de que los c\u00f3nyuges llegaran a conocerse, de tal modo, que el d\u00eda que posaban para el pintor pod\u00eda ser, incluso, la primera vez que se encontraban, como me hace pensar el ensimismamiento de la figuras.<\/p>\n<p>La pintura de Tiziano me anima a dirigirme a las salas de Rubens, su gran seguidor. Pero descubro que un siglo despu\u00e9s, <em>El jard\u00edn del Amor <\/em>(1633)<em>,<\/em> pintado por el maestro flamenco, propone una idea mucho m\u00e1s hedonista. Las parejas que se repiten a lo largo del cuadro, todas formadas por el propio artista y Helena Fourment, su joven mujer, aparecen en distintas posiciones. El arte de Rubens es el arte de las sensaciones y de los placeres.<\/p>\n<p>As\u00ed que a veces el amor tambi\u00e9n acaba en boda, como muestran \u00e9sta y otras pinturas del museo. Recibamos o no regalos de San Valent\u00edn, declaremos nuestros sentimientos o prefiramos guardar un silencio escrupuloso, Cupido se pasea con una venda en los ojos por el Museo del Prado y \u00a1no hay quien lo detenga!<\/p>\n<p>[jj-ngg-jquery-carousel gallery=3 width=\u00bb623&#8243; height=\u00bb356&#8243; visible=\u00bb1&#8243; order=\u00bbsortorder\u00bb]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Parece que Cupido, la divinidad del amor, se ha dado una vuelta por el Museo del Prado: tanto deseo en la pintura hace latir el coraz\u00f3n a una velocidad de v\u00e9rtigo. Romances, casi todos, que acaban en tragedia. 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