{"id":9861,"date":"2018-06-26T08:54:53","date_gmt":"2018-06-26T07:54:53","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/?p=9861"},"modified":"2018-06-27T11:29:28","modified_gmt":"2018-06-27T10:29:28","slug":"un-apolo-a-una-nariz-pegado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/2018\/06\/26\/un-apolo-a-una-nariz-pegado\/","title":{"rendered":"Un Apolo a una nariz pegado"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_9892\" style=\"width: 633px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-9892\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-9892\" title=\"Fuente de Apolo en el Paseo del Prado\" src=\"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/3f_i_pg_gd_paseoprado_0051.jpg\" alt=\"Fuente de Apolo en el Paseo del Prado\" width=\"623\" height=\"356\" srcset=\"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/3f_i_pg_gd_paseoprado_0051.jpg 623w, https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/3f_i_pg_gd_paseoprado_0051-300x171.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 623px) 100vw, 623px\" \/><p id=\"caption-attachment-9892\" class=\"wp-caption-text\">Fuente de Apolo en el Paseo del Prado<\/p><\/div>\n<p>El punto central del <strong>Paseo del Prado,<\/strong> aquel al que seg\u00fan el plan original deber\u00edan haberse dirigido casi en reverencia las miradas de <strong>Neptuno y Cibeles,<\/strong> el eje de la obra impulsada por Carlos III, iba a ser la <strong>fuente de Apolo<\/strong>, el dios de la Luz y de las Artes. Sin embargo, por aquello de que cuando uno se mete en obras no se sabe bien cu\u00e1ndo acaban, la fuente llamada a ser centro de todas las miradas qued\u00f3 arrinconada, casi escondida.<!--more--><\/p>\n<div id=\"attachment_9867\" style=\"width: 633px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-9867\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-9867\" title=\"La Fuente de Apolo tambi\u00e9n es conocida como la Fuente de las Cuatro Estaciones\" src=\"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/2f_i_pg_061009_otoo-en-madrid09_-16-3-copia.jpg\" alt=\"La Fuente de Apolo tambi\u00e9n es conocida como la Fuente de las Cuatro Estaciones\" width=\"623\" height=\"356\" srcset=\"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/2f_i_pg_061009_otoo-en-madrid09_-16-3-copia.jpg 623w, https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/2f_i_pg_061009_otoo-en-madrid09_-16-3-copia-300x171.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 623px) 100vw, 623px\" \/><p id=\"caption-attachment-9867\" class=\"wp-caption-text\">La Fuente de Apolo tambi\u00e9n es conocida como la Fuente de las Cuatro Estaciones<\/p><\/div>\n<p>Se inaugur\u00f3 con motivo del compromiso matrimonial entre <strong>Fernando VII y Mar\u00eda Antonia de N\u00e1poles<\/strong> y, en cierto modo, como indirecto homenaje al rey ilustrado y ya fallecido, un rey que transform\u00f3 Madrid durante su mandato e impuls\u00f3 la reforma del paseo. Hay una leyenda seg\u00fan la cual el rostro de Carlos III sirvi\u00f3 de inspiraci\u00f3n para modelar los rasgos de la estatua de Apolo, pero resulta poco cre\u00edble viendo el resultado final. Porque la estatua firmada por <strong>Alfonso Giraldo Bergaz<\/strong> es muy hermosa y el rey, lo que se dice guapo, guapo de esos que te llaman la atenci\u00f3n al pasar, pues no era, la verdad.<\/p>\n<div id=\"attachment_9865\" style=\"width: 633px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-9865\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-9865\" title=\"Detalle del cuadro Carlos III, cazador de Francisco de Goya (Museo del Prado)\" src=\"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/45982007a-de0c-1e78-1f4f-cb62e0b3545a.jpg\" alt=\"Detalle del cuadro Carlos III, cazador de Francisco de Goya (Museo del Prado)\" width=\"623\" height=\"356\" srcset=\"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/45982007a-de0c-1e78-1f4f-cb62e0b3545a.jpg 623w, https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/45982007a-de0c-1e78-1f4f-cb62e0b3545a-300x171.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 623px) 100vw, 623px\" \/><p id=\"caption-attachment-9865\" class=\"wp-caption-text\">Detalle del cuadro Carlos III, cazador de Francisco de Goya (Museo del Prado)<\/p><\/div>\n<p>Vale que de peque\u00f1o, a\u00fan infante y en segunda l\u00ednea de sucesi\u00f3n, Carlos III es retratado como un adorable querub\u00edn de blanca palidez y largos rizos rubios. Pero una vez llegado a la mocedad, se describe al <strong>Borb\u00f3n<\/strong> como desastrado en el vestir, no muy alto, de tez oscurecida por sus diarias jornadas de caza, ojos saltones, espalda cargada y, sobre todo, con una nariz para la que el quevedesco adjetivo de <strong>superlativa<\/strong> se quedar\u00eda corto. Se quejaba el rey del tama\u00f1o en el que fue grabado su ap\u00e9ndice nasal en las medallas conmemorativas de la conquista de las Dos Sicilias, \u201ccasi la mitad m\u00e1s larga de lo que yo la ten\u00eda\u201d, lleg\u00f3 a decir. Pero es que, a su lado, hasta Cyrano de Bergerac parece chato.<\/p>\n<div id=\"attachment_9866\" style=\"width: 633px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-9866\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-9866\" title=\"Boceto de la Fuente de Apolo realizado por Ventura Rodr\u00edguez\" src=\"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/1mh_1502.jpg\" alt=\"Boceto de la Fuente de Apolo realizado por Ventura Rodr\u00edguez\" width=\"623\" height=\"356\" srcset=\"https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/1mh_1502.jpg 623w, https:\/\/blog.esmadrid.com\/blog\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/1mh_1502-300x171.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 623px) 100vw, 623px\" \/><p id=\"caption-attachment-9866\" class=\"wp-caption-text\">Boceto de la Fuente de Apolo realizado por Ventura Rodr\u00edguez<\/p><\/div>\n<p>La fuente de Apolo nos muestra al <strong>dios con una lira en una mano<\/strong> y el carcaj de flechas en la otra, pisando a la serpiente Pit\u00f3n y flanqueado por dos surtidores de agua, con las caras de <strong>Circe<\/strong> (conocida por convertir hombres en animales) y <strong>Medusa<\/strong> (que prefer\u00eda convertirles en piedra). Se llama tambi\u00e9n fuente de las <strong>Cuatro Estaciones<\/strong> por las figuras de cuatro personajes aleg\u00f3ricos que las representan esculpidas en el pedestal.<\/p>\n<p>Ha sido restaurada recientemente ya que, al ser de <strong>piedra de Redue\u00f1a<\/strong> y no de Montesclaros como Neptuno y Cibeles, los l\u00edquenes y la contaminaci\u00f3n le han hecho m\u00e1s mella que a sus hermanas. A cambio, su factura es la m\u00e1s lograda de las tres estatuas y guarda un atractivo a\u00f1adido. En ella se pueden ver decenas de restos y huellas de gaster\u00f3podos de la \u00e9poca de los dinosaurios, atrapados como <strong>f\u00f3siles<\/strong> en la roca desde el Cret\u00e1cico, hace ochenta y cinco millones de a\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El punto central del Paseo del Prado, aquel al que seg\u00fan el plan original deber\u00edan haberse dirigido casi en reverencia las miradas de Neptuno y Cibeles, el eje de la obra impulsada por Carlos III, iba a ser la fuente de Apolo, el dios de la Luz y de las Artes. 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