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Virgen con el Niño. ca.1600-1665. Murillo . El Expolio. El Greco y San Bernardino de Siena. Jaume Bacó Jacomart. Fotos de Marcos Morilla.

Pocos museos del mundo pueden presumir de contar entre sus fondos con una tabla de El Bosco como la que conserva la Colección Masaveu, cuyas obras medievales, renacentistas y barrocas podrán verse en CentroCentro Cibeles hasta el 25 de mayo.

El Bosco pero también El Greco, Murillo o Zurbarán. Como indica el título, Colección Masaveu: del Románico a la Ilustración. Imagen y materia, la muestra se propone un recorrido por el arte europeo a lo largo de los distintos estilos y a través de sus técnicas. De la sobriedad del románico castellano, con obras en marfil y madera, al profuso detallismo permitido por el desarrollo del óleo en la pintura flamenca. Y de las expresivas obras del primer Renacimiento al esplendor barroco de Ribera, Alonso Cano o Pedro de Mena.

Aunque Zurbarán está plenamente representado con una Santa Catalina, vestida a la moda del siglo XVII, y Murillo con una Maternidad, pintada de forma tan naturalista que trasciende el tema religioso, el gran aliciente es la versión en pequeñas dimensiones de El expolio. La tabla que aquí se exhibe fue pintada por El Greco como recordatorio de la obra que le había encargado el Cabildo de la Catedral de Toledo y que, tras su reciente restauración, se encuentra expuesta hasta el 15 de enero en el Museo del Prado junto a su reflectografía y su radiografía. De tal modo que una muestra es el complemento perfecto de la otra y merece la pena aprovechar esta coincidencia para comprender mejor el trabajo del artista.

El campameno de Holofernes (1538). Mathis Gerung. Foto de José Baztán.

Si bien la Colección Masaveu responde al gusto general de los industriales españoles de finales del siglo XIX, interesados fundamentalmente por el arte del Siglo de Oro, cuenta con ejemplos excepcionales de otros estilos. El campamento de Holofernes, obra paradigmática del artista alemán Matthias Gerung, se encuentra a medio camino entre el paisaje y la cartografía, con una descripción imaginaria de las ciudades biblícas que sirve de excusa para plasmar la amenaza turco-otomana que se cernía sobre el Sacro Imperio Romano Germánico. Es tal el abigarramiento de las figuras que al amigo que me acompañaba le hizo pensar en la versión renacentista del juego ¿Dónde está Wally? Sólo si se observa con atención cada tienda de campaña y todo lo que en ellas sucede es posible encontrar a Holofernes.

En la obra de El Bosco Las tentaciones de San Antonio es mucho más fácil encontrar al santo, rodeado de seres monstruosos que le ofrecen distintos placeres. Este tema, tratado en otras ocasiones por el pintor, resume en buena medida una de las grandes preocupaciones de la fe cristiana, la condena por el pecado representada plásticamente al fondo de la pintura a través de una ciudad en llamas. Pero más allá del contenido de la obra, el incendio y la noche son dos fenómenos muy difíciles de representar para los artistas de la época, que se lo planteaban como un reto a su talento, lo que tan bien explica Victor Stoichita en su recopilación de ensayos Cómo saborear un cuadro.

Muchas de las obras de “Colección Masaveu. Del Románico a la Ilustración. Imagen y materia” llevaban años sin exponerse en público, así que se trata de una ocasión especial para los que amamos el arte que ha hecho posible CentroCentro Cibeles y la Fundación María Cristina Masaveu Peterson. Además, esta muestra es un fantástico aperitivo al Paseo del Arte, un manjar que el turista sólo encontrará en Madrid.

Todas las obras, propiedad: Colección Masaveu. © De la reproducción: Fundación María Cristina Masaveu Peterson, 2013.

 

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