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Casa en Provenza (c. 1885). Cézanne. Indianapolis Museum of Art, donación de Mrs. James W. Fesler en memoria de Daniel W. y Elizabeth C,Marmon

Hacía 30 años que Madrid no acogía una exposición sobre Cézanne. Ahora el museo Thyssen-Bornemisza presenta una muestra que relaciona su pintura al aire libre con sus bodegones.

En Cézanne, site / non-site Guillermo Solana, comisario de la exposición y director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza, nos propone pasar de un bodegón a un paisaje sin pestañear. Su tesis: Cezánne utiliza los mismos recursos tanto en la pintura al aire libre como en la pintura de estudio. Se trata de una lectura de la obra del artista postimpresionista francés condicionada, como no podía ser de otra manera, por la sensibilidad de hoy, cuando el cubismo, la abstracción y el movimiento land-art ya son parte de nuestro canon. El comisario se ha tomado la molestia de viajar a Provenza para demostrarnos, con una selección de fotos que pueden verse en la web del museo, que la naturaleza, controlada y domesticada, cabe perfectamente en los cuadros del artista, que distribuye los distintos elementos compositivos igual que un arquitecto, o ¿por qué no?, igual que un bodegonista.

Las obras reunidas en esta exposición me permiten observar algo que siempre había oído decir a mis profesores de historia del arte, que Cézanne insiste obsesivamente en los polígonos regulares escondidos en el desorden de la vida, como si el artista se opusiera con sus pinceles al caos visual del mundo contemporáneo. Sus ciruelas y melocotones, sorprendentemente dispersos sobre la mesa, son la excusa para pintar una esfera y sus servilletas arrugadas parecen reclamar el peso de las montañas. Sus bodegones no dejan de ser, en otra escala, sino  paisajes caprichosos. Del mismo modo que sus paisajes, domeñados a través de planos de color sólidos, son arquitecturas naturales que persiguen la rotundidad de las formas. Porque frente a la liviandad de las  obras impresionistas, en estos cuadros todo parece ser más opaco. Y mientras para Monet poco a poco van desapareciendo los objetos y sólo queda la luz, para Cézanne poco a poco los volúmenes van  tomando más consistencia, como si su apuesta implicara el regreso a una idea primordial de la pintura.

Cézanne, site / non-site no solo nos devuelve a Cézanne después de 30 años, también es una aproximación inteligente a la obra de uno de los padres de la pintura moderna. ¡Ahí es nada!

El aparador (1877-1879). Cézanne. Szépmüvészeti Múzeum, Budapest.

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