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Italia: clasicismo y vanguardia

Categoría: Arte y Cultura 9 marzo 2017

Plaza de Italia. Chirico. 1925.

El retorno a la antigüedad clásica es, si no la más importante, al menos una de las obsesiones que ha marcado a los artistas italianos desde hace siglos. Ya en el Renacimiento se preguntaban quién era mejor: el mítico Zeuxis, capaz de engañar a los pájaros con sus uvas pintadas, o Leonardo, el genio contemporáneo que había capturado con sus pinceles la densidad del aire. Mucho más tarde, en la época de entreguerras, llegarían la pintura Metafísica de Giorgio de Chirico y el grupo Novecento, y más tarde todavía, en los años setenta y ochenta, la transvanguardia, que proponía una vuelta a la figuración con referencias al repertorio iconográfico tradicional. Las dos exposiciones de las que habla este post, Retorno a la Belleza en la Sala Recoletos de la Fundación Mapfre y la retrospectiva de Paolo Gioli, en el Instituto Italiano di Cultura, trazan la historia de esta obsesión por el clasicismo.

Podríamos decir que Retorno a la Belleza es la tercera muestra que la Fundación Mapfre dedica al desarrollo de la pintura moderna en Italia, una pintura que en paralelo a lo que sucedía en París, encuentra sus propias referencias y mitos. Después de I Macchiaioli (2013), que explicaba la estrecha relación entre el realismo y la construcción de la identidad nacional, y Del divisionismo al futurismo (2016), que establecía un vínculo entre estos dos movimientos  específicamente italianos, llega ahora el turno al periodo de entreguerras, cuando los artistas de toda Europa decidieron abandonar los excesos de la vanguardia.

Concerto. Felice Casorati. 1924.

Dentro de lo que se ha dado en llamar la “Vuelta al orden”, pueden enmarcarse tanto la pintura Metafísica, iniciada por Giorgio de Chirico y Carlo Carrà y que tanto fascinaría a los surrealistas, como el grupo Novecento, surgido en torno a la galería Pesaro de Milán y liderado por la crítica de arte Marguerita Sarfatti, amante de Mussolini y una de las voces más autorizadas de lo que después se llamaría “arte fascista”. Mario Sironi, Achille Funi o Ubaldo Opi renunciaron a muchos de los elementos formales de la vanguardia, como el cinetismo y la fragmentación a cambio del estatismo y la solidez, pero crearon una estética que, pese a estar inspirada en la antigüedad, no era ni mucho menos una mera copia de la misma. Crearon una modernidad alternativa, empeñada en ocultar los miedos bajo una orden maniático, para una época de fuertes convulsiones políticas y sociales que acabaría con la Segunda Guerra Mundial.

Vessazioni. Paolo Gioli. 2007-2010-

Tras la caída del fascismo el grupo Novecento quedó en el olvido. Pasarían décadas hasta que la posmodernidad lo reivindicara como uno de sus más claros precedentes. Salvo algunos pintores, como Giorgio Morandi, la mayoría habían sido despreciados por sus posicionamientos ideológicos y su estética relamida, pero con la llegada de la nueva figuración en los años setenta y ochenta empezaron a explicarse dentro de un itinerario distinto al de la abstracción, en el que también se encontraban la Nueva Objetividad o ciertos surrealistas como Dalí.

Mientras tanto Paolo Gioli, cuya obra escasamente se ha podido ver en España, era un rara avis en el contexto del arte italiano de la década de 1970, porque la vuelta a la figuración por un lado y al fotoperiodismo por otro dejaban fuera su trabajo, siempre al margen de las modas y corrientes predominantes. Su fascinación por el fotofinish, una técnica usada en el deporte para capturar con exactitud al vencedor de una carrera, o de la Polaroid, que él aplica dentro de cámaras oscuras con brocha, espátulas y rodillos en soportes de papel o seda, configuran hoy un alegato fortísimo en favor de la artesanía, la contemplación y la vuelta a la belleza. No faltan en sus imágenes, como tampoco faltaban en las del grupo Novecento o los metafísicos, las esculturas clásicas, el cuerpo desnudo y una iconografía que evoca esa misma fascinación de tantos otros artistas italianos por el mundo grecolatino. Por todo esto Cuerpos evocados por la noche. Paolo Gioli es sin duda una de las mejores exposiciones que ha organizado en los últimos años el Instituto Italiano di Cultura de Madrid.

Tre linee a sostegno delle membra. Fotofinish. 1973. Paolo Gioli.

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