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Teatro Pavón Kamikaze recupera la versión libre de Misántropo de Molière que hace tres años dirigió Miguel del Arco para El Español.

Hasta hace una semana cuando oía hablar de “adaptación”, y más aún si se referían a una “adaptación libre”,  me daba muchísimo repelús. Era muy difícil encontrarme sentado en un teatro viendo un Cervantes o un Shakespeare 2.0, porque casi siempre me han decepcionado. Yo también tenía prejuicios y para curármelos el primer paso ha sido reconocerlo. Por lo que el viernes pasado, cuando un amigo mío me invitó a ver Misántropo, no lo dudé ni un segundo y allá que fuimos. Entre otras razones porque mi amigo tiene un gusto exquisito y en el Teatro Pavón Kamikaze cuidan hasta el último detalle sus producciones. Pueden gustarte más o menos, pero siempre están bien hechas.

Seguramente el éxito de este montaje esté en su extrema precisión. Todo se sucede tan bien hilado, que los añadidos, las ausencias y los cambios sustanciales de la trama casi no se notan – por lo visto también hay referencias a Montaigne, Cernuda y Foucault –. Miguel del Arco hace que Misántropo tenga lugar en el patio de atrás de una discoteca de moda por la que una noche están pasando las celebrities, los políticos, los grandes empresarios y los pelotas – que nos impiden ver con su parloteo la hipocresía cruenta de la relaciones sociales –. Un texto que no sólo es propio del siglo XXI, sino de esta década que ha está a punto de concluir y que se ha caracterizado por los escándalos de corrupción.

El reparto está encabezado por Israel Elejalde, que construye un misántropo mucho más existencialista y contemporáneo que el imaginado por Molière. Un misántropo que se debate entre la honradez y un amor idealizado que le impide ver una realidad retratada con extraordinario cinismo. También Ángela Cremonte borda un personaje lleno de ambigüedades pero verosímil. Destaca especialmente el trabajo de Manuela Paso, con una interpretación muy contenida y sugerente, en un papel que no cae nunca en la mera caricatura.

Es un lujo que vuelvan espectáculos que se estrenaron hace unos años y que no por esto han perdido ni mucho menos interés. Misántropo podrá verse hasta el 26 de marzo en el Teatro Pavón Kamikaze.

 

 

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