Eugenio Hernández Eugenio Hernández

Operetas, himnos y katiuskas

Categoría: Arte y Cultura 11 octubre 2018

Estrena la temporada el Teatro de la Zarzuela, hasta el 21 de octubre, con una Katiuska, la mujer rusa al estilo de como la soñó en 1931 su autor, Pablo Sorozábal. Un montaje de altura con la presencia de Ainhoa Arteta, Carlos Álvarez y Jorge de León en las primeras funciones y en el que sus protagonistas, el comisario bolchevique, el príncipe Sergio y la aristócrata venida a menos se debaten entre el amor y el deber en los agitados tiempos de la Revolución Rusa.

Además de escenas, diálogos y piezas musicales inolvidables, la opereta nos legó para siempre el nombre popular con el que denominamos a las botas de agua. Cuentan que en las zapaterías empezaron a pedirse así, “como las que lleva Katiuska”, cuando la clientela preguntaba por botas de media caña para la lluvia y, años después, se mantuvo ese mismo nombre, el de katiuska, para las de goma. Pero no es el único legado de la saga de los Sorozábal en Madrid. El autor lírico dejó su huella como director de la Banda Sinfónica Municipal, llegando a hacerla girar durante la Guerra Civil por la España republicana para recaudar fondos con destino a los hospitales de sangre, los huérfanos y los heridos en el asedio de Madrid. Y en otros puntos de la región, como Miraflores de la Sierra, se le tiene especial recuerdo por ser el compositor del himno de la localidad.

Por cierto, su hijo, Pablo Sorozábal Serrano, siguió la tradición familiar como músico y también como autor de himnos, firmando y donando en 1983 la partitura y los derechos del oficial de la Comunidad de Madrid. La letra costó poco más, porque tan sólo una peseta pidió por ella su autor, el filósofo Agustín García Calvo. Suyas son esas rimas que hacen del himno madrileño un caso único por lo moderno, irónico y castizo del contenido:

Y en medio del medio,
Capital de la esencia y potencia,
Garajes, museos,
Estadios, semáforos, bancos,
Y vivan los muertos:
¡Madrid, Metrópoli, ideal
Del Dios del Progreso!

Lo que pasa por ahí, todo pasa
En mí, y por eso
Funcionarios en mí y proletarios
Y números, almas y masas
Caen por su peso;
Y yo soy todos y nadie,
Político ensueño.

Y ése es mi anhelo,
Que por algo se dice:De Madrid, al cielo.

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