Luis Gutiérrez Soto, Open House

Categoría: Arte y Cultura 23 septiembre 2021

Cine Barceló. Foto David Spence.

Este fin de semana -entre el 24 y el 26 de septiembre- Madrid celebra su propia edición del festival Open House, que cada año redescubre al público no especializado espacios y enclaves singulares en más de 40 ciudades del mundo. Open House es un programa de visitas guiadas a edificios de oficinas, estudios, viviendas, palacios, templos, fábricos o instalaciones deportivas que normalmente no están abiertos a todo el mundo. En 2021 se ha elegido como arquitecto de referencia a Luis Gutiérrez Soto, nombre clave del conocido racionalismo madrileño y autor de obras que han transformado el paisaje urbano, como la Torre de la Unión y el Fénix en el Paseo de la Castellana o el Cuartel General del Ejército del Aire en Moncloa.

Después de Francisco Javier Sáenz de Oíza, Fernando Higueras, Miguel Fisac y Alejandro de la Sota -maestros reconocidos internacionalmente por su decidida defensa de un lenguaje organicista propia de las décadas de 1960 y 1970-, este año Open House se remonta un poco más en el tiempo para mostrar la obra de Luis Gutiérrez Soto. Antes de sacarse el título de arquitecto -según contaba le suspendieron cuatro veces-, llegó a debutar en el primer equipo del Real Madrid bajo el apodo de “Pichichi”, como el mítico delantero del Athletic. Al igual que el deporte, el cine y la aviación, él también había nacido al mismo tiempo que el siglo XX y como el siglo XX pasó por distintos estilos, para adaptarse siempre a las exigencias de sus clientes. Nunca olvidó que sus obras estaban al servicio de las personas que los habitaban. Bajo su punto de vista, la buena arquitectura se reconocía en los principios estructurales y funcionales, y no las veleidades estéticas de cada tiempo. Más que un teórico, fue un pragmático.

Cine Callao. Foto David Spence.

Su primera gran obra fue el Cine Callao, inaugurado en 1927. Muestra elementos art-decó, como el esgrafiado de las fachadas o la torreta en chaflán que pretendía tener una función publicitaria. En la azotea instaló uno de las primeras salas veraniegas de Madrid y justo detrás abrió su propio estudio de arquitectura, desde donde trazaría algunos de los edificios más singulares que hubo en la ciudad hasta que la Guerra Civil se los llevó por delante. Entre las mayores pérdidas de aquella primera época, el primitivo aeropuerto de Barajas y las Piscinas la Isla, en el río Manzanares, junto a la Casa de Campo, ambas firmadas en 1931. En estos años viaja por Europa, conoce in situ la obra de Le Corbusier y se codea con los demás miembros de la llamada “Generación del 25”, un grupo de jóvenes arquitectos que introdujeron el Movimiento Moderno en España. El Museo Chicote, que conserva el mobiliario de Gutiérrez Soto, y el Cine Barceló son buenos ejemplos racionalismo madrileño: grandes ventanas horizontales, terrazas en voladizo que sirven para crear distintos volúmenes en las fachadas, tonos pastel en los enlucidos, cerámica, losas hidráulicas y ladrillos en los interiores…

Cuartel General Ejercito Aire. Foto David Spence,

Tras la victoria del bando nacional en 1939, hubo una vuelta al estilo historicista en arquitectura. A partir de entonces, Luis Gutierréz Soto empezó dibujar chapiteles de pizarra, frontones de granito y arcos de medio punto sin que por este motivo sus proyectos dejaran de incorporar los avances estructurales y compositivos que había aprendido con anterioridad. Los edificios más sobresalientes de esta época son el Cuartel General del Ejército del Aire, una obra de 1957 que recuerda al Monasterio del Escorial, y los grandes almacenes Galerías Preciados, de 1946, que hoy alojan a la librería FNAC. De esta última destacan la planta diáfana y la estrechísima fachada en ladrillo que asoma a la Plaza de Callao y que versiona en un estilo “castizo” ciertas tipologías arquitectónicas comunes en el Nueva York de los rascacielos. La fuerte influencia norteamericana se aprecia también en la Torre de la Unión y el Fénix del Paseo de la Castellana 33, una de sus últimas obras, en la que sin ya embargo había abandonada ya los elementos decorativos historicistas.

Torre Castellana 33 y edificio para Galerías Preciados de Luis Gutiérrez Soto. Foto David Spence.

A lo mejor Luis Gutiérrez Soto no tuvo nunca un estilo personal tan característico como el de Antonio Palacios o Secundino Zuazo, pero si hubiera que elegir un solo nombre que resumiera la arquitectura del siglo XX en Madrid éste sería sin duda alguna el suyo. Puede consultarse toda la programación del festival visitando su web. Además, dentro de Open House, este viernes se inscribe la celebración en la Caja de Música de CentroCentro, en el Palacio de Cibeles, del congreso Re-Thinking the future.

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