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Más antiguos que la Plaza Mayor

Categoría: Arte y Cultura 2 marzo 2017
Fue en el año 1610 cuando abrió sus puertas la Posada del Peine, hoy reconvertida en hotel boutique cuatro estrellas.

Fue en el año 1610 cuando abrió sus puertas la Posada del Peine, hoy reconvertida en hotel cuatro estrellas.

En 1617 el rey Felipe III encargó la finalización de las obras de remodelación de la antigua plaza del Arrabal al arquitecto Juan Gómez de Mora, que comenzó el proyecto un dos de diciembre. Dos años después ya existía la Plaza Mayor, y, con ella, la Casa de la Panadería, que preside uno de sus flancos. Donde hoy abre sus puertas el mayor centro de información turística de la ciudad existió, en sus tiempos, la tahona principal de la Villa, de ahí su nombre. Cuatro cientos años hace ya de aquello… Durante todo 2017 serán muchas las celebraciones que tengan lugar en el que está considerado el gran punto de encuentro de la ciudad, que ha sido testigo de tanta historia. Este aniversario me ha hecho pensar. ¿Qué locales existían ya en ese Madrid de 1617? ¿Pervive alguno? Aquí encontraréis la solución.

De 1578 es la Antigua Farmacia de la Reina Madre, que entonces estaba ubicada en la calle Sacramento.

De 1578 es la Antigua Farmacia de la Reina Madre, que entonces estaba ubicada en la calle Sacramento.

El negocio más antiguo de Madrid no está muy lejos de la plaza. Solo hay que acercarse al número 59 de la calle Mayor para descubrir la Antigua Farmacia de la Reina Madre, fundada, ahí es nada, en el año 1578 por un alquimista veneciano, que, parece ser, obtuvo cierta fama al ser quien suministró medicamentos a Francisco I de Francia mientras estuvo preso en la Torre de los Lujanes, en la plaza de la Villa. La botica originaria estaba situada en realidad en la calle Sacramento: fue en 1914 cuando se trasladó a su actual emplazamiento, con toda su estructura, mobiliario y enseres.

En los tarros que aún conserva la antigua botica se puede encontrar más de una sorpresa.

En los tarros que aún conserva la antigua botica se puede encontrar más de una sorpresa.

Esta farmacia, que mantiene hoy en día la misma actividad, alcanzó gran prestigio durante el reinado de Felipe V, en una época en que los envenenamientos a nobles, monarcas y poderosos en general estaba a la orden del día. Fue este rey el que otorgó el escudo oficial a la botica, y también su nombre, aunque no se sabe con exactitud a cuál de sus dos esposas se refiere, si a María Luisa de Saboya o a Isabel de Farnesio. Visitar este longevo local es como viajar por el tiempo: conserva un mostrador de caoba labrada, azulejos en las paredes,cajones de madera donde se guardaban las medicinas de clientes habituales… ¿Y qué más? Pues recetas y frascos antiquísimos, como ese que contiene polvo de extracto de momia, que por lo visto era muy bueno para curar enfermedades como la gangrena. Una sorpresa más: existe en su interior un túnel, hoy cerrado, que conectaba la farmacia con el Palacio Real.

La Posada del Peine es el hotel más antiguo de España. También, el primero en ofrece una amenity.

La Posada del Peine es el hotel más antiguo de España. También, el primero en ofrece una amenity.

Si esta historia os ha gustado seguro que os fascina la segunda que he encontrado. ¿Por qué se llamaba así la famosísima Posada del Peine? Pues porque era una amenity que ofrecían los propietarios a sus huéspedes. Eso sí, atado con una cuerdecita en el cuarto de baño para que no se lo llevaran a casa. Quienes hayan pasado por la calle de Postas, junto a la Plaza Mayor, seguro que se han fijado alguna vez en la preciosa fachada del hoy modernísmo hotel de la cadena Petit Palace, que abrió sus puertas en 2006 en el mismo lugar que en su día ocupó la vieja fonda, que estuvo funcionando como tal desde 1610 hasta 1960.

La escalera de la posada se conserva tal cual, igual que otros muchos elementos del hoy Petit Palace.

La escalera de la posada se conserva tal cual, igual que otros muchos elementos del hoy Petit Palace.

De la posada se conservan algunos elementos de diferentes épocas, como el reloj de su frontal, el pavimento de la entrada y la escalera principal, de madera de pino. Los antiguos cuartos de mala muerte -con pasadizos secretos para que los clientes hicieran de las suyas- son, en la actualidad, habitaciones con muebles de diseño, aunque no por eso el lugar deja de respirar encanto.

Este es el aspecto actual de la recepción, mucho más moderno (imaginamos) que allá por el siglo XVII.

Este es el aspecto actual de la recepción, mucho más moderno (imaginamos) que allá por el siglo XVII.

Cuentan las crónicas de la época que en sus tiempos de máximo esplendor La Posada del Peine llegó a tener más de 150 habitaciones, algunas de las cuales –las más lujosas, se entiende- disponían de balcones que daban a la calle. Las más modestas no tenían ni ventanas, por lo que los huéspedes tenían que dejar la puerta abierta para conseguir un poco de ventilación. Entre sus paredes se alojaron personajes de todo tipo, como el pintor José Gutiérrez Solana o Casta Esteban, viuda de Gustavo Adolfo Bécquer.

Aunque es de 1642, la Posada de la Villa no es el restaurante más antiguo de Madrid. Antes, alojaba huéspedes.

Aunque es de 1642, la Posada de la Villa no es el restaurante más antiguo de Madrid. Antes, alojaba huéspedes.

La farmacia y el hotel existían, por tanto, antes de la gran transformación de la Plaza Mayor. Pero dejadme que os recomiende dos locales más que son casi casi de la misma edad que ella. Uno es la Posada de la Villa, en la Cava Baja, que allá por 1642 abrió sus puertas justo donde había el único molino de harina de la ciudad. Entonces daba aposento a todos los viajeros que llegaban a Madrid. Hoy lo que da es sustento: su especialidad es el cordero asado en horno de leña.

La Librería San Ginés es un rincón lleno de encanto, muy cerca también de la Plaza Mayor.

La Librería San Ginés es un rincón lleno de encanto, muy cerca también de la Plaza Mayor.

El otro lugar que os recomiendo es uno de mis rincones preferidos de Madrid: la librería San Ginés, adosada a la iglesia del mismo nombre, junto a la calle Arenal, también en pleno centro. Atención: sus orígenes se remontan al año 1650 cuando un tal Diego Logroño ejercía aquí como librero. En ella encontraréis libros antiguos y de ocasión, postales, láminas… No olvides hacerte una foto en sus puestos al aire libre. Será un recuerdo con mucha historia.

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