Foto: Geraldine Leloutre

Hasta el 8 de marzo podrá verse en Nave 10 Matadero Tres noches en Ítaca, escrita por Alberto Conejero y dirigida por María Goiricelaya. La obra cuenta la historia de tres hermanas —interpretadas por Marta Nieto, Amaia Lizarralde y Cecilia Freire— que, tras la muerte de su madre, deben viajar de manera improvisada a la isla de Ulises para hacerse cargo del cadáver, de sus bienes y de algo mucho más escurridizo: su memoria.

Un día, Alicia decidió separarse de su marido, abandonar Madrid e instalarse en Ítaca. Había sido una excéntrica profesora de griego en un instituto de la periferia, detestada por algunos y admirada por la mayoría. A sus hijas les cuesta entender aquella decisión, especialmente a Ariadna, que cuando su madre fallece llevaba quince años sin hablarse con ella y se había convertido en una prestigiosa astrofísica en California. Las tres hermanas conservan versiones distintas del pasado. Aunque la pérdida de los padres nos acerque a la muerte, esta también nos explica que quienes nos precedieron siguen vivos en nuestra memoria.

Foto: Geraldine Leloutre

Escrita en clave de tragicomedia, Conejero sortea con acierto la cursilería y firma un texto redondo, una reivindicación del perdón y de las segundas oportunidades. El autor, que ha trabajado en numerosas ocasiones sobre figuras como Rafael Rodríguez Rapún, Leonora Carrington, Josefina Manresa o Montgomery Clift, vuelve a internarse en los vericuetos de la memoria, pero esta vez desde una perspectiva más personal. Según ha contado en diversas entrevistas, la obra nace del miedo a que la muerte interrumpa las conversaciones pendientes. Para Alicia, la imaginación es una forma de renacer en la recta final de la vida. Lo que parecía una decisión egoísta e incoherente se revela, poco a poco, como un gesto de respeto hacia los demás y hacia sí misma. Y eso es, quizá, lo que terminan descubriendo sus hijas.

Goiricelaya opta por una puesta en escena que concede especial protagonismo al texto, perfectamente pautado, sin gritos ni sollozos innecesarios. Freire, en el papel de Elena, construye un personaje verosímil, marcado por la fragilidad y la perseverancia. Lizarralde destaca por su vis cómica como Penélope, la hermana cuidadora que necesita romper la rutina. Nieto encarna a Ariadna, la científica orgullosa y cerebral que se resiste a aceptar que los clásicos trataban de responder a muchas de las preguntas que seguimos haciéndonos. Merecen mención la escenografía de Pablo Chaves y la iluminación de David Alcorta. En varias ocasiones, la voz de Julieta Serrano evoca el célebre poema “Ítaca”, de Constantino Cavafis: «Cuando emprendas tu viaje a Ítaca / pide que el camino sea largo, / lleno de aventuras, lleno de experiencias».

Tres noches en Ítaca puede verse hasta el 8 de marzo en Nave 10 Matadero.

Foto: Geraldine Leloutre

Tags: ,
 
Arriba