
La Ardosa
Aunque en Madrid hemos hecho del vermú algo muy nuestro, la historia de esta bebida comenzó en 1786 en Turín, cuando Antonio Benedetto Carpano inventó esta fórmula de vino, hierbas y especias. Un bebida que envió en una cesta al rey Víctor Amadeo III, momento en el que empezó el éxito de esta bebida. Pero volviendo a la Villa de Madrid, en la actualidad tanto es su amor por propios y extraños que ya son muchos los años que lleva siendo el buque insignia de muchas célebres barras gatas.
Por eso, desde la Academia Madrileña de Gastronomía hemos realizado el Mapa ilustrado de vermuterías de Madrid, un itinerario por direcciones esenciales de barrios como Chamberí, Malasaña, Lavapiés, Chueca o Las Letras. Es ahí donde se encuentran la Bodega de la Ardosa, Casa Alberto, Casa Camacho “Yayos”, El Anciano Rey de los Vinos, Bodegas Rosell, Bodegas Alfaro, Taberna Ángel Sierra, Bodegas El Maño, Casa Maravillas, Hermanos Vinagre o Sifón Bodega Colmado.
Cuatro barras para gozar
Con más de 130 años de historia, su buen hacer ha hecho que guías nacionales e internacionales de gastronomía la incluyan en sus rutas por Madrid. Con un vermú tirado con toda la profesionalidad del mundo, su barra y su carta proponen acompañarlo con recetas que no hacen más que engrandecerlo: mojama de atún, tortilla de patatas, huevas de Maruca o anchoas.
Sin salir de Malasaña, los pasos nos llevan hasta esta barra donde desde los años 20 están tirando vermú de grifo, experiencia que les ha llevado a tener su propio ‘Yayo’: vermú, ginebra y gaseosa.
En el barrio de Conde Duque se encuentra esta otra taberna centenaria y castiza, que abrió sus puertas en 1905. Fue la familia aragonesa Martínez quien decidió abrir varios locales en Madrid y en 1927 le tocó el tuno a este. Eso sí, en los años 50 una gran reforma les llevó a ser conocidos como «Versalles» debido a la riqueza de sus espejos, mesas y sillas.
Fundada en 1827, esta taberna es una apuesta segura si además decidimos sentarnos a comer en sus mesas, donde cuidan como pocos la gastronomía más castiza. Pero además, aquí cuentan con su propio vermú de grifo, que también está embotellado, como el que tienen con 12 años de antigüedad.
Texto: Pilar Martín Valverde